¿Son compatibles la espiritualidad y la abundancia?
¿Te has preguntado cómo encontrar esa bendecida relación entre tu esencia espiritual y la abundancia que constituye esa provisión que está por llegar a ti?
Los seres humanos cuestionan la existencia del espíritu y no ven más allá de lo que naturalmente se convierte en su impulso de vida: su bienestar terrenal.
Dios te entrega espíritu para que lo lleves siempre en tu ser, para que hagas una mirada a tu interior y reconozcas en él, la sabiduría que solo proviene de Dios, de ese Padre amoroso que encendió la chispa de la vida cuando viste la luz, al nacer.
Muchos reconocen su presencia, otros reconocen su existencia, sin embargo, pocos reconocen su esencia y el espíritu ya es abundancia de Sabiduría, porque allí está el conocimiento supremo del amor y se les olvida que lo que ya tienen dentro, es un maravilloso tesoro que les indica cómo deben vivir, a quién hacer el bien y cómo orientar sus esfuerzos para crecer, avanzar, aprender y evolucionar.
Justamente, cuando los seres humanos creen que el espíritu está alejado de la abundancia, es cuando se determina su desconocimiento de los atributos de su alma y cuando Dios activa en ellos la fuerza, el esfuerzo y el carácter, es para que con sus dones, talentos y destrezas generen la abundancia que se merecen para vivir y disfrutar.
No obstante, cuando se olvidan de que allí, en la esencia del espíritu, es donde tuvo su origen y dirigen su mirada a la comparación, en cómo logran tener más que otro, cómo hacen para ser más exitosos que otro, cómo tener mejores condiciones que otro, se olvidan de su esencia natural, porque no quieren crecer por sí mismos, sino para demostrar a otro, que son mejores que él.
La abundancia y el espíritu se acercan más cada día, porque cada uno está contenido en el otro: el espíritu es abundante en amor, en sabiduría, en paz, en gozo y en satisfacción, todo eso es abundancia en sí mismo y cuando se enuncia la abundancia natural y no, material, el espíritu es el protagonista. Cuando el amor se entrega, el Universo entrega y cuando el espíritu manifiesta, la energía del Universo se expande y entrega de vuelta, provisión y bendición.
Así es y es la ley del Universo que aquel que es espiritual y reconoce la grandeza de su alma, es abundante y llama hacia sí mismo, la abundancia del ser y la energía que permite atraer y fluir, no resistir y contener.
Este es un llamado para que crees en grande, para que alimentes tus sueños, para que pongas acción a aquello con lo que un día te ilusionaste, y que a lo mejor creíste, inalcanzable.
Todo está en ti, en tu interior, en la confianza que alberga tu corazón. Si está adormecida, despiértala y hazle sentir que es tiempo de activarse:
- Confía más en ti mismo: tu si eres capaz de hacerlo realidad
- Cree en que por difícil que parezca: los milagros sí son posibles
- Activa el merecimiento: el éxito también es para ti
Manifiesta de viva voz al Universo:
¡YO SÍ PUEDO!
¡YO SÍ SOY CAPAZ!
¡YO SÍ ME LO MEREZCO!
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